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martes, 28 de mayo de 2013

Semana 1. Una ONG ante la crisis económica

En esta primera semana del curso voy a describir la actividad formativa de una ONG real, aunque la denominaré como X, ubicada en la provincia española donde vivo, y dedicada a atender las necesidades de la comunidad de inmigrantes que habitan aquí, incluida la formación en el idioma español. Precisamente yo tomé contacto con X porque solicitaban voluntarios por Internet para dar clases de este idioma, y soy licenciada en dicha asignatura.
X depende principalmente de ayudas públicas de la Unión Europea destinadas a colectivos desfavorecidos o con peligro de marginación, que son gestionadas por gobiernos regionales (comunidades autónomas) o locales (ayuntamientos), así como de los presupuestos que dichas entidades públicas españolas le adjudiquen en sus cuentas anuales. Dicha variación económica en cada año afecta de forma determinante a las posibilidades de actuar de X. Su objetivo fundacional es el acompañamiento social en la integración de inmigrantes, es decir, guiarlos en su inserción social, laboral, educativa y en general ciudadana. Para ello cuenta con una pequeña oficina con espacio anexo para un aula de no más de diez personas, un despacho, dos ordenadores con conexión a internet, dos asistentes sociales y un abogado colaborador cuatro horas a la semana. Además de los dos voluntarios para dar clases.
En el momento en que contacté con X, habían pasado ya más de tres años de crisis económica mundial, especialmente sufrida en España, país que ha alcanzado una cota de desempleo superior al 25% de la población (más de seis millones de personas). Esto ha provocado que las oleadas de inmigrantes venidas de América Latina, África, China o la Europa del Este hayan disminuido notablemente e incluso que muchos miles hayan vuelto a su país. En conclusión, cada vez vienen o permanecen menos pobladores extranjeros, y los que aún habitan aquí no precisan ya muchas clases de español por defenderse bien en dicho idioma. Por este motivo, cuando propusimos la idea de crear un equipo para un curso en castellano, apenas nadie se apuntó, y los que lo hicieron, finalmente decidieron echarse atrás porque no podían garantizar asistencia a una sola clase a la semana. Si X quería seguir enseñando español a los inmigrantes que todavía quedaban en España, o a los familiares  de estos que iban llegando cada vez en menor medida, tenía que adaptar sus clases al presente. La conexión a internet era el hilo del que debía tirar para encontrar a su particular Minotauro y vencerlo.